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Legislación civil común y foral o especial




La regulación de las relaciones familiares, la propiedad, las herencias, los regímenes económicos del matrimonio, los contratos, etc. nunca ha sido uniforme.

La diversidad legislativa actual en materia de Derecho Civil se contiene en el siguiente cuadro. Siendo anterior al sistema autonómica, su mejor comprensión requiere la visión histórica que reseñamos más abajo.





LEGISLACIÓN CIVIL VIGENTE


Dª Civil Común


Aragón


Illes Balears (1)


Cataluña


Extremadura


Galicia


Navarra


País Vasco (3)




Código Civil


Código de Dº Foral de Aragón


Compilación del Dº Civil de las Illes Balears


Código Civil de Cataluña




Ley 2/06


Fuero Nuevo


Ley 5/15




















A.0. normas, etc.


Tít Preliminar


Tít Preliminar




Libro I (Ley 29/02) (2)




Tít Preliminar


Libro Preliminar (2)


Tít Preliminar


B. personas


Libro I


Libros I y II






Libro II: persona y familia (Ley 25/10)

Libro III: personas jurídicas (Ley 4/08)




Tít I y IV


Libro I


Ley 7/15: relaciones paterno-filiales en caso de separación o ruptura

Ley 2/03; parejas de hecho




E.1 propiedades y otros derechos sobre cosas



Libros II y III


Libro IV


Libro I, Tít III y Libro III, Tít III


Libro V (Ley 5/06)




Tít V y VI


Libro III


Tít I




E.16 sucesiones



Libro III, Tít III


Libro III


Libro I, Tít II y Libro III, Tít II


Libro IV (Ley 10/08)




Tít IX


Libro II


Tít II




E.2. obligaciones y contratos



Libro IV




Libro II y Libro III, Tít IV


Libro VI (Ley 3/17)




Tít VII y VIII

Ley 3/93: aparcerías y arrendamientos hcos.


Libro IV




E.21. régimen económico matrimonial


Libro IV, Tít III


Libro II, Tít II, etc.


Libro I, Tít I y Libro III, Tít I


art 231-10


Fuero del Baylío


Tít X


Libro I, Tít VI y VIII


Tít III

    ( 1) El Libro I, se refiere a Mallorca y es parcialmente aplicable a Menorca, a la que se refiere el Libro II; el Libro III es aplicable en Ibiza y Formentera.

    ( 2) También regula la prescripción y la caducidad.

    ( 3) Regímenes específicos para 1) La Tierra Llana de Bizkaia, sin las villas no aforadas; y Llodio y Aramaio; 2) el Valle de Ayala; 3) el caserío en Gipuzkoa.



Reseña histórica sobre la legislación civil





La tendencia a superar el localismo jurídico medieval no culminó en ordenamientos unificados ni siquiera en cada unidad política; así, particularmente en la antigua Corona de Aragón, se mantuvo la diversidad de leyes y costumbres, aun cegada su actualización por la privación de instituciones político-administrativas que supusieron los Decretos de Nueva Planta (1707-1716). Privación que, para Valencia, sí alcanza en ese entorno de la Guerra de Sucesión, a todo el Derecho propio.

El ideal liberal decimonónico plantea, en el ámbito jurídico, tanto la codificación como la unificación: unos mismos códigos para toda la Monarquía (artículos 258 de la Constitución de Cádiz y 4 de la de 1837). Dictados en 1822 el penal y en 1829 el de comercio, el retraso del código civil no es ajeno precisamente a la cuestión de los Derechos territoriales, forales. Sólo a mediados del XIX se sustituye la tendencia abolitoria por la tolerancia a peculiaridades, hasta la solución adoptada en la Ley de Bases de 1888 (artículos 5º a 7º) que preveía un Código Civil, finalmente aprobado, solo supletorio respecto de los derechos forales, sin acotar cuáles eran estos, e intocados mientras no fuera aprobado el “Apéndice” para cada territorio y solo para las instituciones que fuera “conveniente” conservar. De estos, solo llegó a ver la luz el Apéndice de Derecho Foral de Aragón (Real Decreto de 7 de diciembre de 1925), derogando la normativa aragonesa foral previa.

Lo Derechos Forales, desactualizados ante la evolución socioeconómica y cercenados por leyes especiales (de notariado, aguas, registro civil, hipotecaria, etc.) obtienen nuevo impulso tras el Congreso de civilistas de 1946 en Zaragoza, donde se plantea un modelo de compilaciones, comprensivas de toda la realidad jurídica y respetuosas con los respectivos sistemas de fuentes. El Decreto de 23 de mayo de 1947 ordenó la formación de comisiones, compuestas por juristas, para la redacción de textos que acabaron siendo promulgados:

Compilación de Derecho Civil Foral de Vizcaya y Alava (Ley 42/59).; referida sólo a parte de ambas provincias: la Tierra Llana vizcaína, Llodio, Aramaio y el Valle de Ayala.

Compilación del Derecho Civil Especial de Cataluña (Ley 40/60).

Compilación del Derecho Civil Especial de las Islas Baleares (Ley 5/61) con regulación diversa para Mallorca, Menorca e Ibiza y Formentera.

Compilación del Derecho Civil Especial de Galicia (Ley 147/63).

Compilación del Derecho Civil de Aragón (Ley 15/67).

Compilación del Derecho Civil Foral de Navarra (Ley 1/73). También conocida como “Fuero Nuevo”. Tiene la peculiaridad de haber sido tramitada a iniciativa de la Diputación Foral de Navarra, aprobada por Franco, sin pasar por las Cortes, en uso de las prerrogativas reservadas al dictador, y que la Ley Orgánica del Estado no mantenía para el sucesor en la Jefatura del Estado.

Las compilaciones supusieron la pérdida de vigencia del Apéndice de Aragón, de los Derechos territoriales previos e, incluso, las del Derecho Romano y Canónico, hasta entonces aplicables siquiera supletoriamente, sobre todo en Castaluña.

En 1978, la Constitución contempla la realidad civil foral o especial en su artículo 149.1.8ª:

El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias:

(…) Legislación civil, sin perjuicio de la conservación, modificación y desarrollo por las Comunidades Autónomas de los derechos civiles, forales o especiales, allí donde existan. En todo caso, las reglas relativas a la aplicación y eficacia de las normas jurídicas, relaciones jurídico-civiles relativas a las formas de matrimonio, ordenación de los registros e instrumentos públicos, bases de las obligaciones contractuales, normas para resolver los conflictos de leyes y determinación de las fuentes del Derecho, con respeto, en este último caso, a las normas de derecho foral o especial.”

En ejercicio de sus competencias, todas las Comunidades Autónomas con compilaciones han dictado leyes que han modificado aquéllas, hasta sustituirlas, excepto en el caso de Navarra. Mas allá de adecuarse a la Constitución, la intensidad de las reformas es variada: por ejemplo, Illes Balears mantiene la denominación y estructura de la compilación, Euskadi ha establecido regulación para toda la Comunidad (es decir, incluyendo Gipuzkoa y la mayoría de las poblaciones vizcaína y alavesa, incluyendo las capitales, que se rigieron por el Derecho Común durante siglos) y Cataluña tiene un completo Código Civil propio, aprobado mediante sucesivas leyes, como puede verse en el cuadro de legislación vigente.

También la Comunitat Valenciana ha dictado disposiciones en materia civil que han sido anuladas por el Tribunal Constitucional. La piedra de toque es el literal constitucional “allí donde existan” derechos civiles forales o especiales. Abolido en el siglo XVIII, como decíamos arriba, existió pero ya no existe al dictado de la Constitución.





Mención especial merece el llamado Fuero del Baylío, cuya vigencia a través de los siglos es continuada. La Novísima Recopilación (Libro X, Título IV, Ley XII) incluye la Cédula de Carlos III de 1778:

Fuero “,,, conforme al qual todos los bienes que los casados llevan al matrimonio, o adquieren por qualquiera razon, se comunican y sujetan a partición como gananciales; (…) en la citada villa de Alburquerque, ciudad de Xerez de lo Caballeros, y demás pueblos donde se ha observado hasta ahora”.

Es decir, para ese limitado ámbito, atribuye carácter ganancial, al menos en el momento de la partición, a los bienes que los casados tenían de solteros o adquieren a título lucrativo (herencia o donación) mientras que, tanto en el Código Civil (art. 1.346) como en otros Derechos forales o especiales dichos bienes son privativos, no gananciales.

El Estatuto de Autonomía de Extremadura (arts. 9.4 y 50.2.b) atribuye a la Comunidad Autónoma la competencia sobre dicho Fuero y a su Tribunal Superior de Justicia la de los recursos de casación y revisión relacionados con el mismo.

De inspiración portuguesa (carta a mitade) el Fuero del Baylío rigió en Ceuta, incluso tras la ruptura de la Unión Ibérica en 1640 hasta caer en desuso.




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